Uno de los titanes de la música instrumental hace su regreso con su nueva entrega, Return to Ommadawn. Después de una larga  y exitosa carrera donde experimentó con un poco de todo desde la música clásica, new age, pasando por la electrónica y hasta por el AOR, con este nuevo disco hace una especie de guiño a su periodo clásico que abarca desde el seminal Tubular Bells (1973), Hergest Ridge (1974) y finalizando en el  Ommadawn (1975). 

Como el título del álbum infiere, Oldfield se baso sobre todo en hacer una continuación del disco del 75 que en su momento no fue igual de exitoso en ventas como el Tubular Bells, pero que a juzgar por los fanáticos y hasta por lo dicho del mismo Oldfield, es el mejor de la trilogía seminal de la obra del rockero inglés.

Oldfield vuelve a hacerse cargo de toda la instrumentación, incorporando toda la paleta de instrumentos y sonidos que conformaron la música del disco original. Regresan los tambores tribales, la mandolina, las voces femeninas tipo ‘drone’, acordiones y sobre todo el inconfundible tono de guitarra eléctrica del maestro Oldfield, uno de mis sonidos favoritos del rock. Dos largos movimientos de aproximadamente 20 minutos conforman este nuevo disco donde la temática pastoral y un tanto mística que permeaban en el original también se hacen presentes aquí. Quizás la única diferencia entre esta obra y su predecesora del 75 esta en el ‘feeling’, mientras que la original había más conflicto y furia en algunas de sus secciones en esta nueva iteración hay más calma y pasajes un tanto más bellos. Aún así el señor Oldfield nos entrega su mejor disco desde el Amarok (1990). 

Mike Oldfield:

Acoustic guitar, 12-string & electric guitars, acoustic & electric basses, mandolin, harp, bouzouki, banjo, grand piano, spinet, Farfisa organ, ARP 2600 & Solina synths, bodhran, glockenspiel, accordion, assorted percussions (marimba, gong, tubular bells),

 

 

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