La banda sueca regresa este año con nuevo disco de estudio tras seis años desde su último disco con material original. En el 2014 sacaron un EP, Falling Home, con interpretaciones en acústico de canciones previas. Parte de esa intermitencia se debió a que Daniel Gildenlow, líder de esta banda tuvo un problema de salud grave en donde aparentemente su vida estuvo en riesgo. Una bacteria que consume piel, Necrotising Fasciitis (búsqueda en imágenes de Google para darse cuenta de que terrible es) se alojo en su cuerpo y lo dejo inactivo durante varios largos meses en un proceso difícil de sanación.

A Pain of Salvation generalmente se le asocia  dentro del género de Prog Metal debido a que en sus inicios hicieron un par de discos que se les considera dentro de lo mejor del género, The Perfect Element del 2000 y Remedy Lane, del 2002. Posteriormente fueron lanzando discos con más variedad en sus temas y en el vocabulario musical, como fueron BE y Scarsick. Y lo último en lo que trabajaron, el par de discos Road Salt, donde se alejaron casi por completo de sus orígenes para dar cabida a composiciones más cortas y un sonido estilo alternativo-grunge y abandonar la idea de discos conceptuales. Sobra decir que los fans de la banda y círculos de fanáticos del progresivo no apreciaron el giro de dirección musical que tomo la banda. Para este nuevo disco la banda estuvo dando anuncios donde dejaban entrever que regresarían a los sonidos de sus orígenes y que lo acompañarían con otro ambicioso disco conceptual que giraría entorno a la convalecencia entre la muerte y la vida basado en la reciente experiencia de Daniel.

Bastan unos 15 segundos de empezada la primera pieza del disco para reafirmar que la banda regresa al metal y que estamos dando los primeros pasos dentro de la excelente nueva narrativa de In the Passing Light of Day. Hubo dos cambios que impactaron en el sonido de la banda, Gildenlow se asoció con el nuevo guitarrista Ragnar Zolberg para co escribir prácticamente la mayoría del disco y tuvieron como productor a Daniel Bergstrand, quien ha trabajado con Meshugahh, In Flames, Strapping Young Lad entre otros para hacer el que para mi es el disco de Pain of Salvation que mejor se escucha. A lo largo de 72 minutos explora lo que significa estar al borde de la muerte, las experiencias que acumulaste, la marca que dejas en las personas, imaginar el futuro de la gente que te rodea con tu ausencia, llegar a términos con tu existencia, etc. Un buen disco donde la banda vuelve a ser propositiva, ambiciosa y que quizás nunca antes llevan como anillo al dedo su nombre, a través del dolor lograr la salvación.

Pain of Salvation son:

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Finalmente, también dejo una una extensa entrevista en Spotify con Daniel donde aborda más a profundidad el tema del disco y da un buen repaso a la carrera de la banda desde sus inicios. Vale la pena escuchar.

 

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